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Derechos del trabajador rural

Agro

25 de septiembre de 2006

El autor sostiene que el gremio de los trabajadores rurales considera a sus afiliados como personas que se unen a un movimiento organizado con un objetivo central: asegurar su dignidad humana, con un sentido nacional, solidario y social. Una participación organizada potencia la solidaridad y ayuda a una mayor equidad social, afirma.

Buenos Aires (Gerónimo Venegas, de UATRE). En los últimos cuatro años, la UATRE alfabetizó a 8.000 hombres y mujeres rurales, que debido a su ingreso desde muy temprana edad al trabajo productivo, no habían podido nunca acceder o terminar la escuela primaria.

Estos trabajadores, gracias al Programa de Alfabetización Rural (PAR), ahora pueden ejercer efectivamente sus derechos básicos, entendiendo lo que leen, escribiendo lo que piensan y quieren, y firmando con lo que están de acuerdo. El sistema del PAR, en cuya construcción participó integralmente nuestra organización sindical, fue declarado en el 2005 como un programa de interés parlamentario nacional.

En septiembre del año pasado nuestro gremio firmó un convenio con el gobierno de la provincia de Misiones, que permite a los hombres y mujeres rurales que ya hicieron el PAR continuar con el proceso educativo hasta concluir el programa de Educación General Básica (EGB).

A la luz de la experiencia misionera, y a lo largo de este año 2006, UATRE está implementando programas similares en otras provincias argentinas, destinados a que los nuevos alfabetizados concreten un plan educativo integral, similar al que otros argentinos acceden habitualmente a través de las instituciones educativas tradicionales.

Cuando terminen este EGB, estos nuevos alfabetizados podrán ejercer plenamente sus derechos sociales, y participar con más atribuciones individuales en la vida activa de las comunidades que integran, y en la construcción y mejoramiento solidario y responsable de la sociedad y la nación que todos los habitantes de este país nos merecemos.

Entendemos que estas y otras medidas que podamos ir incorporando acrecientan el capital cultural de cada integrante de la familia rural y les permite entender más cabalmente la sociedad y el mundo del que forman parte.

A lo largo del pasado 2005, más de 10.000 trabajadores rurales fueron capacitados en programas de Salud y Seguridad en el Trabajo, a través de convenios realizados con la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) y la Fundación para la Promoción de la Seguridad y la Salud en el Trabajo (FUSAT).

De esta manera estos compañeros —y miles más que capacitaremos en los próximos meses— adquirieron destrezas técnicas indispensables, para seguir los procedimientos de seguridad indicados para el trabajo que cumplen.

En esos cursos los trabajadores rurales incorporan la confianza y disposición adecuadas para reclamar la utilización de materiales menos peligrosos, o los controles ambientales necesarios para la tarea que deben realizar. Y se los capacita también para convertirse en parte activa en la seguridad del lugar de trabajo.

Estos compañeros adquieren así conocimientos para hacer más seguro su trabajo, y por ende hacer más redituable la actividad productiva en la que se desempeñan, pero por sobre todas las cosas para hacer más segura y por lo tanto más digna, su propia vida y la de su familia.

En paralelo a estos cursos dictados por nuestro instituto de capacitación, instrumentamos el Programa de Reentrenamiento Laboral para Trabajadores Rurales (PRORELABOR), que permite sostener y aumentar el grado de empleabilidad en el actual sistema productivo.

Este programa brinda a los peones y estibadores herramientas y capacidades necesarias para utilizar correctamente las nuevas tecnologías agropecuarias.

Asegurada para los trabajadores y las trabajadoras rurales argentinos la Justicia Social y la Igualdad, pondremos en marcha la Escuela de Formación Político Sindical, porque, como dijo Juan Domingo Perón: "No hay solución gremial sin solución política". Desde esa institución formaremos a nuestros dirigentes para que luchen por espacios dentro de la comunidad y, especialmente en los Consejos Deliberantes de las ciudades, en las Cámaras de Legisladores provinciales y en el Congreso de la Nación, para que impulsen la sanción de normas que beneficien a los trabajadores y eviten la promulgación de aquellas que atentan contra los derechos laborales. Queremos que el Movimiento Obrero Organizado vuelva a ocupar los espacios políticos necesarios para asegurar que cada trabajador y cada trabajadora vele, custodie y defienda la felicidad y la dignidad que hemos conseguido y que profundizaremos, porque "mejor que decir es hacer".

Su conocimiento le da un valor agregado al trabajo y tiene impacto directo en el mejoramiento general de las tareas rurales.

En lo que va de este 2006 OSPRERA, nuestra obra social sindical, ha realizado campañas de prevención de la salud, instrumentando más de 10 programas específicos para distintas dolencias, en la mayoría de las provincias.

En encuentros nacionales de profesionales médicos, asistentes sociales y responsables administrativos de más de 500 bocas de expendio de OSPRERA, realizados en los últimos dos años, hemos hecho hincapié en la promoción del respeto a la integridad sanitaria y social de cada uno de nuestros beneficiarios.

Para nosotros, cada trabajador rural y cada familiar involucrado es un trabajador concreto, con necesidades y carencias que debemos tratar de ayudar a resolver en forma integral y personalizada.

No creemos en obras sociales que sean meramente instrumentadoras de prestaciones médicas.

En nuestro gremio entendemos a los trabajadores como personas, que se unen en un movimiento organizado con un objetivo central, como lo es el de asegurar su dignidad humana con un sentido nacional, solidario y social.

Una participación organizada como ésta por la que luchamos, potencia la solidaridad entre trabajadores y ayuda claramente a una mayor equidad social.

Creemos que el derecho a la educación y la cultura, a un trabajo digno y seguro, y a una atención sanitaria y social integral, deben ser derechos básicos a respetar y ser respetados.

Estos derechos básicos, cuando se cumplen, mejoran las condiciones de vida de nuestros trabajadores. En resumidas cuentas, mejoran la vida de nuestra comunidad, de la que los trabajadores y trabajadoras rurales y sus familias son parte esencial.